Agillity

La primera vez que vi el agillity por la tele pensé que era algo para perros pijos (o para perros de élite).

El pasado mes de Enero acudí a la fiesta Pirena y una de las actividades que hicieron fue una exhibición de agillity. Exhibición, no concurso. Me quedé emocionada con el asunto. Cualquier tipo de perro, en mayor o menor forma física, de mayor o menor tamaño, haciéndolo mejor o peor estaba ahí compartiendo el recorrido con sus dueños o entrenadores. Felices, pletóricos de compartir lo que para ellos es un juego.

El agillity es un deporte para perros y para personas conjuntamente. Es un ejercicio, además de físico, de compenetración entre perro y humano. Se establece un vínculo de complicidad, de equipo y de amistad entre ambos. No importa si el perro se equivoca o que la persona no sepa indicar bien el próximo paso. La cuestión es que la persona tiene la plena atención del perro pendiente de hacer lo que su amigo humano le indique por diversión y por complacencia.

Ese estado se extiende más allá de la pista. Fuera de ella son perros más atentos a cualquier indicación del dueño, perros más educados que saben comportarse en sociedad de una forma más educada. No habrá quien pueda decir que sean perros molestos.

Practicando agillity con sus perros se ve a gente de todas las edades. Niños que no debían tener más allá de ocho o diez años. Una forma sana de crecer para un crío, tratando con animales, haciendo ejercicio físico al aire libre. También he visto a gente que peina canas. A flacos y a rellenos (personas a quienes les falta altura para su peso, vamos). También vi a un hombre con su silla de ruedas practicando el agillity con su perra Kayla que además está entrenada en asistencia.

Ojalá se fomentara más. A día de hoy es una práctica que, si se quiere hacer, requiere el tener un vehículo para desplazarte hasta tu centro de agillity más cercano (que en mi caso está bien lejano) y pagar por poder usar las instalaciones. Vamos, un asco. Que así no dan ganas. Lo que debería ser es que los ayuntamientos dedicaran un poco de gasto también para los contribuyentes con perro, que somos muchos y también es nuestro dinero, así como lo gastan para los contribuyentes con hijos y les montan toboganes y balancines para entretener a sus niños quienes por cierto, les desgravan impuestos, algo que no ocurre con nuestros familiares caninos. Los que no tenemos hijos queremos que los jardines públicos también nos ofrezcan instalaciones para nuestro disfrute con nuestros amigos peludos.

Instalaciones públicas de Agillity en nuestros jardines más cercanos ya!

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