Stargate Atlantis

Y llegó el momento. Llegué a la temporada 8 de Stargate SG-1, momento en el que cronológicamente se creaba Stargate Atlantis. Así que ayer nos estrenamos con esta otra franquicia de la serie.

Primer capítulo (piloto) y doble, como debe de ser.

Nos gustó mucho. Como buena serie que arranca a raíz de otra serie comenzaron con la participación de personajes principales de la serie precursora. Es una buena costumbre que he visto hacer en otras series de tv.

Se me plantearon (cómo no) varias cuestiones a lo largo del capítulo (esa manía mía de sacarle punta a todo).

El momento de partir a través del chapaj’ai lo hacen muy solemne. “Hace falta mucha energía para abrir a una puerta tan lejana. Podremos abrirla sólo una vez. Lo más probable es que que no podamos regresar”. Digo yo que para volver no hará falta llamar desde la Tierra y hay tantas probabilidades de que la puerta destino esté capacitada para realizar la llamada de vuelta como en el resto de viajes que han estado haciendo el resto de equipos SG-algo y no han hecho tanta parafernalia a la hora de salir por el bujerote estelar.

Otra cosa que me llamó la atención es que se van por la puerta ciento y la madre así de golpe, tós juntos, con las maletas, la tele, la mesa plegable y la sombrilla (¿alguno se llevó al gato?). ¿Qué habría pasado si al otro lado del chapajai hubiera habido gente?. Osea, invirtamos el asunto de quién es el visitante. ¿Con qué cara se habrían quedado en la base del Comando SG si se les abre la puerta y empiezan a entrar con el equipaje doscientas personas, con cara de turistas guiris tocándolo todo y abriéndose la nevera sin permiso? Menos mal que en la ciudad de Atlantis no quedaba nadie o lo más probable es que los hubieran corrido a tiros.

Que esa es otra. ¿Dónde está toda la gente que vivía allá? Seguramente esa cuesión se responderá a lo largo de la serie (o eso espero) pero lo que me corroe es que si no vivía nadie ahí desde hace milenios ¿cuál es la tecnología que usan para mantenerlo todo tan limpio? Me llamó mucho la atención que los suelos hasta brillaban.

Luego está la parte esa de la mala suerte que tienen siempre en todas las series de llegar a muchos lugares poco antes de un final castastrófico de algo que ha tardado cientos o miles de años en fraguarse. Osea, llegan y el campo de fuerza que mantiene a raya al agua del fondo del mar (la ciudad está sumergida) está a puntito de agotarse. Millones de años y llegan el día en el que se va todo al carajo. También en otro capítulo de SG SG-1 llegan a la ciudad que contiene todo el conocimiento universal desde hace eones justo un par de horitas antes de que se derrumbe todo. Si es que también es mala suerte.

Más allá de que le doy la vuelta a todo, mi impresión de la serie ha sido muy buena. Promete y tiene, aparentemente, la misma impecable calidad de su predecesora SG-1. Gracias a quienes hicieron la serie por las innumerables horas de buenos ratos con los que nos han deleitado acompañados por cucuruchos con helado de nata, aritos de maíz y sevenáp :-).

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