Teo y las leporcias

Lo de la vagancia me viene de familia; vamos, que es consanguíneo.

Durante mi flamante adolescencia doceañera mi vagancia era unicamente superada por la de mi hermano que se levantaba de la cama cuando sus visitas llevaban a veces más de media hora esperándole en el comedor de casa.

Eso me venía muy bien para agenciarme la atención de esas visitas durante ese rato. El que más sufrió de “mi atención” fue el pobre Teo “¿tienes fuego?“.

Teo Teo era el colmo de la paciencia, de la educación y del hablar bajito. Venía vestido todo pulido, con pelo muy bien peinao y reluciente de brillantina con un pitillo entre los dedos y siempre sin cerillas ni encendedor. -¿Tendrías fuego, por favor?- con su gesto cortés y educado. Obviamente con doce años no solía llevar fuego encima (en aquella época la gente de esa edad aún no fumaba) así que me iba a buscar la cajota grande de cerillas que había en la cocina, se las enseñaba y le hacía ponerse de rodillas para dárselas. Qué mona ¿no?. Santa paciencia la que tenía aquel chico encantador y guapo de cutis aterciopelado (creo que su madre estudiaba algo de estética y hacía las prácticas con él poniéndole los potingues en la cara). Para mi sorpresa él cedía y se ponía de rodillas para el asunto de las cerillas. También me entretenía en abrirle las cremalleritas esas que llevan las chupas de cuero esas cruzadas y además le desataba los cordones de las zapatillas.

Al final mi hermano terminaba por levantarse de la cama y le rescataba de mis fauces y se metían en el “local de ensayo” pasando al otro lado del espejo (una densa manta que habían colgado delante de la puerta para tratar de insonorizar el asunto del ruido).

A mis amigas doceañeras les encantaba Teo. Yo las invitaba a veces a casa cual parque temático “mi hermano tiene un grupo y vienen muchos amigos que van vestidos raros“. Para él (Teo) todas éramos “jovensitas” (vamos, que así se dirigía a nosotras). Siempre tuvo saque con las mujeres y con las niñatas pre-adolescentes no iba a ser menos. Su tarjeta de visita decía

“Capitán Centellas el terror de las doncellas. A tu servicio, chati”

Capitan Centellas

4 pensamientos en “Teo y las leporcias

  1. Rubén

    Veo que tu debes de ser la hermana del “Canibal” el batería de Loquillo y Los Intocables. Soy un seguidor del grupo y de la carrera de Loquillo y Sabino. Gracias a internet poco a poco me voy enterando de curiosidades “no oficiales” como tu descripción de Teo y Loquillo. Me ha gustado tu manera de escribir y te rogaría que contaras alguna cosilla más,que es de tu hermano y Teo en estos momentos o si tocaron en otros grupos…
    Un saludo y gracias de todas formas

  2. Helena Autor

    Qué tal Rubén :-)

    Me alegra enormemente el saber que haya alguien a quien pueda interesar estas pequeñas anécdotas. Desde luego la idea es ir contando los recuerdos que tengo de aquella época y posteriores contado desde el punto de vista de la insufrible adolescente que era por aquellos tiempos.

    Sabiendo que a alguien (no sea pariente, vamos) le guste leerlo prometo esforzarme por escribir al respecto con más frecuencia ;-)

    Un saludo

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